Desde CESUR Empresarios del Sur, a través de nuestra Comisión de Turismo, celebramos el pasado 10 de junio en Uppery Club (Málaga) la jornada “Desperdicio Alimentario: de obligación a oportunidad de negocio”.

La sesión contó con una mesa redonda moderada por María Aguilar, Manager Sustainability & Climate de Deloitte, en la que participaron Juan Valentín, Sustainability Operations Manager de Senator Hotels; Álvaro Armenteros, Director de Transición Energética de Soho Hoteles; Rocío Escribano, Responsable de Sostenibilidad de Grupo MAS; Antonia Ledesma, Vicepresidenta de Ciudadanía y Equilibrio Territorial de la Diputación de Málaga; y Avelina Salar, Directora General de Doña Francisquita Catering.


Durante el debate, los participantes coincidieron en señalar que la prevención del desperdicio alimentario constituye una prioridad social, ambiental y económica. Rocío Escribano recordó que más de 800 millones de personas sufren inseguridad alimentaria en el mundo y que los alimentos desperdiciados son responsables de entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Asimismo, destacó que numerosas empresas ya habían avanzado en la implantación de medidas que hoy recoge la legislación, incorporando sistemas de control, medición y optimización de procesos.

Desde el sector hotelero, Álvaro Armenteros subrayó que la nueva normativa contribuirá a ordenar procesos y mejorar la gestión de organizaciones en crecimiento. Por su parte, Avelina Salar incidió en la importancia de anticiparse a los cambios regulatorios y seguir profesionalizando la actividad para minimizar residuos y responder a una demanda cada vez más exigente en materia de sostenibilidad.

Juan Valentín compartió algunas de las iniciativas desarrolladas por Senator Hotels para reducir las mermas alimentarias, entre ellas sistemas de predicción de consumo en buffets, herramientas de seguimiento en tiempo real y la personalización de la oferta en función de los hábitos de los clientes. Estas medidas permiten optimizar recursos y mejorar la eficiencia sin comprometer la calidad del servicio.

La dimensión social del desafío estuvo representada por Antonia Ledesma, quien presentó el proyecto “Málaga No Caduca”, impulsado por la Diputación de Málaga con una inversión de 10 millones de euros. La iniciativa, desarrollada junto a Bancosol y SEUR, tiene como objetivo canalizar excedentes alimentarios hacia familias vulnerables, al tiempo que promueve hábitos de alimentación saludable y acciones de acompañamiento social.

Como principal conclusión de la jornada, los participantes coincidieron en que la nueva Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario debe entenderse no solo como una obligación legal, sino como una oportunidad para generar valor, mejorar la competitividad empresarial y fortalecer la colaboración público-privada. Una oportunidad para convertir la reducción del desperdicio alimentario en una herramienta de sostenibilidad, eficiencia e impacto social positivo